SENADO DE LA REPÚBLICA
H. Senador José David Name Cardozo
Presidente Comisión V
 

 

 

 

OPINIONES AL DÍA. LAS PREGUNTAS DE JOSÉ DAVID

 

Quién acompaña al Presidente en la tarea de hacer justicia y reparación

con el buen nombre de Colombia?

 

POR JOSÉ DAVID NAME CARDOZO
Senador de la República
Presidente Comisión
V del Senado

 

S

i algo debe reconocerle uno al Presidente Álvaro Uribe Vélez es su decisión para consolidar la Seguridad Democrática, perseguir a las bandas criminales, promover y sostener el crecimiento económico, así como haber establecido un nuevo modelo de comunicación entre la sociedad y el Estado en el que aparece como gran intermediario el jefe del Ejecutivo Nacional. Contra viento y marea ha mostrado un liderazgo permanente, razón por la cual a una mayoría de colombianos le gustaría verlo en un tercer periodo presidencial.

Que el Presidente es camorrero, que a Uribe se le pasan los decibeles cuando alza la voz para llamar la atención, que al Jefe del Estado a veces se le va la mano, piensan algunos. Pero yo pregunto ¿Por qué es un pecado hablar de frente? Las sociedades hipócritas son las que hacen crisis, mientras aquellas en donde se dice la verdad y se apunta a erradicar la delincuencia escondida en las sábanas del cinismo pueden salir a flote más rápidamente.

Uribe ha sido un Presidente de frente en alto que decidió hablarle al país sin ambages. Estábamos en un país que perseguía a los narcotraficantes a medias, que dejaba a los barones de la drogas congraciarse con la política y la elite empresarial, que convertía a la mafia en el mayor empleador de ciudades y poblaciones rurales. Un país que aceptó una monstruosa combinación entre grupos armados ilegales y narcotraficantes que no hicieron más que mancharse las manos de sangre.

Unos, arropados en las banderas de la guerrilla comunista; otros, deseosos de exterminar a los subversivos bajo los supuestos de la extrema derecha. Ambos se aliaron con el narcotráfico para hacer un grandísimo negocio y facilitar jugosas fortunas a sus patrocinadores. Ante ese imperio del poder ilegal sucumbieron algunos actores de la política, hombres brillantes que desafortunadamente no supieron medir a tiempo ni en sus proporciones reales las consecuencias de haber cedido a las tentaciones que les hacían aquellos.

Unos se fueron a la guerrilla, se desmovilizaron y hoy son líderes activos. Otros, desde la legalidad, ampararon a la guerrilla, le jugaron sucio al país y dejaron innumerables víctimas a su alrededor. Quienes no aceptaron ser esto ni aquello, pactaron con el mal llamado "paramilitarismo" unas cuotas de poder. Muchos están condenados por su proceder, mientras un significativo número sigue respondiendo a procesos judiciales.

Frente a esta cadena de hechos ilícitos y de sucesivos atentados contra la Nación, la política de seguridad democrática llegó para rescatar las instituciones, para restablecer el orden y la tranquilidad ciudadana, para darle un nuevo oxígeno a la economía y para enrumbar al país hacia niveles más altos de bienestar social. El Presidente Uribe ha cumplido con sus promesas electorales en estas materias. Hace falta plata pero sobra compromiso en un gobierno que con unos partidos políticos aliados busca a toda costa que el país se inserte en los escenarios más elevados del desarrollo socioeconómico.

Es una tarea en la que el Presidente no puede estar solo. Antes de Uribe Colombia era una patria con muchos defectos y tragedias, después de Uribe vamos superando el drama para avanzar hacia un destino mejor. En eso no puede haber dudas. Cada colombiano debe acompañar y respaldar a su Presidente, para que el Presidente siga acompañado por todos en la titánica tarea de hacer justicia y reparación con el buen nombre de Colombia.



Bogotá , mayo 08 de 2008